Podría apostarle que ninguna de sus ricas amistades o conocencias posee un abrigo de gorgojo, es mas, diría que ningunas de esas señoras ricas y finas, ya sea de nuestro país o de las urbes de mayor caché mundial. Siempre ataviadas con lo ultimo de la moda parisina milanesa o madrileña. Tiene en su guardarropa uno.
Jamás habrá oído que el esposo o el hijo de aquellas se jacte de haber matado a un feroz y gigantesco gorgojo en su último safari, mientras presume su trofeo de caza: la cabeza de un gorgojo montada sobre madera y colgada en la pared junto con otras, entre las que destacan la de un león y la de un antílope.
Le sonaría muy extraño si uno de sus hijos le dijera que quiere de mascota un gorgojo, mayor seria la sorpresa al enterarse que existen concursos para gorgojos con pedigree. Y que decir cuando por la tv saliera la mejor criadora de gorgojos, recomendándole las nuevas gorgoquetas adicionadas con todo el alfabeto vitamínico y hierro para una buena y balanceada dieta de su cachorro. El anuncio mostraría a la famosa dama saliendo de su jardín con un plato rebosante de gorgoquetas, y seis o siente gorgojitos felices que saltan y mueven sus antenita por que ha llegado la hora de comer.
Si ha visitado algún parque zoológico o de diversiones, seguramente recuerda la jaula del tigre, el espectáculo de los delfines, el estanque del tiburón o el ratón loco, no obstante, ¿recuerda la jaula de gorgojo o el gorgojo loco? De seguro se ha topado con alguno; pero no lo recuerda, lo más probable es que no supiera que eso era un gorgojo. Si oye gritar a su hijita: ¡Ahhh! ¡Hay una araña en mi cama¡, llegara al cuarto con la velocidad de un superhéroe, y blandiendo la pantufla con maestría oriental la dejara caer sobre el pequeño e indefenso animal. Sin embargo, si oyera ¡Ahhh! ¡Hay un gorgojo en mi cama!, tal vez pensaría que se trata de un personaje de la Guerra de las galaxias y mandaría callar a la niña.
En el mundo del arte los gorgojos tampoco juegan un papel importante, hasta donde yo se, no existe una obra clásica o moderna que inmortalice a este animal. Goya, Van Gogh, Velázquez, Miguel Ángel, Da Vinci, Picasso nunca pintaron un gorgojo, ni siquiera uno cubista. Miguel Hernández nos habla de las moscas golosas, Cortázar del misterioso ajolote, Poe del siniestro cuervo, Kafka de la cucaracha y del gorgojo, ¿quién?
Deportivamente sucede algo similar, en el fútbol tenemos pumas, tigres, águilas, hasta leones negros; pero no gorgojos, probablemente surgirían interesantes juegos de palabras si a alguien se la llama el gorgojo Sánchez o los gorgojos del América. ¿Ha visto un cartel en la Plaza México anunciando al Niño de la Capea con gorgojos de Xajay? Cuando sueñe con un gorgojo evítese el trabajo de buscar que significa bajo la óptica del psicoanálisis o bajo la simbología egipcia, su significado no lo contemplaron ni Freud ni los sacerdotes egipcios, no sabemos si por insignificante o por tener un significado tan terrible que es mejor desconocerlo.
Huelga decir que en ninguna taquería podrá pedir, según sus gustos: “dos de suadero y dos de gorgojo” o “cinco que gorgoqueso”; bueno, en realidad si podrá ordenarlos. Lo difícil es que se los den. Cuando visite un restaurante fino, busque en el menú ancas de gorgojo, caviar de gorgojo o gorgojos a la Roquefeller, percibirá que no están. Si ahora busca en la carta de los vinos y bebidas encontrara que en ninguna, por exótica que sea, se usan gorgojos en su elaboración, y mucho menos como Gorgo- Cola.
Los gorgojos no se comen, no se beben, no se presumen, no adornan nada, no son buenos, tampoco son malos, no se venden ni se compran, no significan nada. No hay chistes ni refranes de gorgojos. Ante tal desprecio podríamos inventarle uno: ¿Cuál es el colmo de un gorgojo? Hablar de él sin decir nada.
Álvaro Chaos Cador
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La Soledad No Viene Sola

2 comentarios:
Como decía Medem sobre la cochinilla en "Tierra", si los gorgojos pudieran cambiar el clima o el curso de los ríos, el mundo se pararía y los miraría.
Referencias al cine español. PUAJ SOY LO PEOR.
Hay una peli malisima y cutrisima de Rob Lowe, "The Specials", en la que el ex-idolo de teens hace de un superheroe con poderes de gorgojo (the Weevil). No me lo invento.
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